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Clientes satisfechos: la mejor publicidad de tu empresa

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Toda empresa se mantiene y existe gracias a los clientes a los que les provee un producto o servicio, por el cual le pagan. Es una relación ganar-ganar. O al menos así debería ser. Son muchos los casos donde a las organizaciones, cuando crecen, se olvidan que la principal fuente de ingresos son los clientes.

Un mal servicio, así sea al cliente más pequeño, puede terminar en una mala publicidad, lo que a largo plazo le traerá consecuencias en su reputación y en sus ventas. Es totalmente cierta la premisa de que no hay mejor publicidad que la de un cliente satisfecho, pues, a pesar de todas las nuevas formas de publicidad y marketing, el “de boca en boca” sigue siendo la más afectiva entre los clientes.

Si una persona está satisfecha con tu servicio, irá a contarlos a su familia, vecinos, amigos, y allí hay posibles clientes que te buscarán y si les gusta, lo contarán de nuevo, y será una reacción en cadena.

Lo que muchas organizaciones desconocen es que lo mismo pasa con las malas experiencias. Y una mala recomendación es como una mala referencia personal, te marcará para siempre.

Por eso, todas las empresas, indiferentemente de su producto, deberían cuidar muy bien su trato con el público. Una buena atención personalizada, un “buenos días”, “feliz día”, “gracias por preferirnos”, “bienvenidos a nuestra empresa”, todas estas frases pueden marcar la diferencia entre una buena o una mala publicidad.

Un servicio de calidad, donde de verdad se preocupen por satisfacer la necesidad de ese cliente, sus dudas o sus quejas, es indispensable para lograr la fidelización de marca, lo que se traduce en clientes feliz, que a su vez se traduce en ventas. Es una reacción en cadena que si es beneficiosa, le traerá a tu empresa muchos beneficios a futuro. Ya sabes, una sonrisa no cuesta nada y vale mucho.